Crónica Graveyard + Downtown Losers (Sala BUT, Madrid)
Muchas ganas había por poder disfrutar de un directo de los suecos Graveyard en Madrid. Después de su cancelación por las diferencias surgidas en la banda del concierto programado para el mes de octubre del pasado año en la sala BUT, en esta ocasión el show se produjo por fin, y en el mismo sitio.
Las sensaciones del personal que había vistos sus shows en los festivales Azkena Rock Festival y Tsunami Xixón, eran buenas a pesar de los cambios efectuados en la banda. La marcha de su batería Axel, había sembrado las dudas sobre el futuro de la banda. Las dudas quedaron disipadas al ver cómo se las gastaba la banda sobre el escenario.
Alrededor de las 8 de la tarde se abrían las puertas de la sala, ya con una importante cola de gente esperando para poder acceder al recinto. En torno a las 8.30 comenzaban su show la banda de Madrid, Downtown Losers. Un dúo de guitarra y batería, que ejerció su papel de teloneros a la perfección. Dedicándonos un set con versiones de clásicos del blues, así como de bandas setenteras. Temas que sonaban frescos, enérgicos, y que iban calentando poco a poco al personal que iba llenando la sala. Especial mención para “Vultures Drunkeness Blues”, en el que el espíritu de Robert Johnson se daba una vuelta por el escenario del recinto.
El blues rock acompañó a la joven banda de la capital en todo su show. Un potente sonido de batería daba una cobertura perfecta de una guitarra que sonaba sucia, pero briosa. Una guitarra llena de fuzz y una voz interesante, pero sobre todo, una actitud digna de resaltar. La ocasión lo merecía, poder ofrecer su música ante un auditorio así, era como para no dejar de pasar la oportunidad de agradar. Y a fe, que lo consiguieron. ¿Qué mejor carta de presentación que abrir para unos suecos que están en lo más alto?
Al finalizar su concierto el local estaba ya abarrotado de un personal ansioso de poder degustar las delicias musicales de suecos Graveyard. Solo empañaba la espera de la política de la sala de no dejar salir de la misma a la concurrencia. Hay gente que lleva mal lo de estar mucho tiempo sin fumar, y la sensación de sentirte encerrado y no poder salir a echar un cigarro, no es muy de agradecer. El personal de seguridad iba retrasando la hora en la que permitiría salir a fumar, escudados en que todavía estaba entrando mucha gente en la sala y esa salida podría entorpecer. Esto es una circunstancia que se da desgraciadamente en muchas ocasiones y en determinadas salas. Es lógico que cada uno mire por sus intereses, y que quieran tener a la gente consumiendo en su local. Pero aún a riesgo de que la gente pueda consumir bebidas fuera de la sala, es algo que posiblemente su podría gestionar de otra manera.
¡Ya llegaba la hora! Presididos por un logo de la banda, detrás de un escenario a oscuras, hacían acto de presencia los Graveyard, comandados por Joakim Nilson. Inmediatamente sonaban los suaves acordes de “Slow Motion Coundown” de su tercer disco, ”Lights Out” (reseña aquí). A partir de ahí fueron intercalando temas de sus dos últimos discos. Así se fueron sucediendo, “Magnetic Shunk”, “An Industry Of Murder” “The Apple & The Tree” o un “Exit 97” en el que la voz de Joakim, se notaba quebrada, rota. Como si sus cuerdas vocales quisieran dar más de lo que en realidad podían ofrecer. Momento para el sentimiento bajo blues psicodélicos, no exentos de fuerza.
A continuación y con un personal absolutamente entregado a la banda, sonaban las primeros notas de “Cause & Defect”, uno de los hits de su último trabajo (reseña aquí). Las suaves melodías iban dando cobertura a una castigada voz, con las cabezas de los asistentes balanceándose de lado a lado. Aprovechando la ovación del respetable, el primer riff de “Hisingen Blues”, daba el pistoletazo de salida para que toda la sala bailara y disfrutara bajo los punteos de guitarra, bien arropado con una batería que no hacía que se echara de menos a Axel, ejerciendo un trabajo ciertamente profesional.
A un volumen no excesivamente alto, y con diferencias de calidad sonora según donde estuvieras ubicado en la sala. (La nitidez era buena en centro de la pista, dejando algo que desear si te encontrabas sitiado a los lados del escenario.) La banda podía sonar perfecta, o difusa en ciertos momentos. Pero siempre bajo una perfecta ejecución de estos músicos.
Continuando con uno de los temas que conformaban su trabajo, “Innocence & Decadence”; “Too Much Is Not Enough”, representaba la parte más blusera de la banda. Una pieza llena de sentimiento en el que dejaron patente toda su sensibilidad musical. Coros con alma soul, acompañaban una de las composiciones con más pasión de la banda. Probablemente, con Joakim en plenitud vocal, podría haber sido uno de los grandes momentos de la noche. La energía y contundencia regresaba de la mano de “Goliath”. Fuerza en la interpretación y cuerpos danzando sobre la sala, entregados. Con “Ain’t fit To Live Here” se producía uno de los momentos álgidos de la noche. Las palmas de la gente acompañaban la composición, el personal se encontraba ya absolutamente rendidos a la banda.
Para terminar el show los acordes y melodías de uno de los temas más esperados de la noche hacían acto de presencia. “The Siren” hacía tocar el cielo al casi millar de personas que nos congregamos el pasado viernes en la sala BUT. Los riffs bluseros que desembocaban en bacanales sonoras eran bien recibidas por un público que se estaba divirtiendo enormemente.
Después de poco más de una hora la banda dio por finalizada su actuación, dejando en general un cierto sabor agridulce que difícilmente se concretaba en las opiniones del personal. Habíamos visto a una grandísima banda, un buen show. Pero la sensación de que los suecos pueden dar muchísimo más encima de un escenario de lo que nos ofrecieron, era comentario generalizado. Todos nos habíamos quedado con ganas de más, una impresión algo disconforme de lo que pudo ser y nunca fue. El concierto se nos hizo corto, muy corto, había ganas de más. Aunque, como señalaba antes, sería injusto decir que no fue un buen concierto. Lo fue, pero sin duda, pudo ser mejor. Esperaremos a la próxima ocasión.
Después de lo acontecido, solo quedaba salir de la sala y seguir la fiesta, circunstancia que no fue tarea fácil, ya que el acceso a la salida se encontraba bloqueado por la cola de gente que se dirigía al ropero. Hecho éste, que podía ser mejorado por el personal de la sala, para evitar aglomeraciones innecesarias, pero que no empañó una noche en la que muchos deseos se había visto cumplidos. Ver de nuevo por Madrid a Graveyard, había sido una grandísima noticia.
Solo nos queda, agradecer a la organización las facilidades dadas a esta casa, y esperar que los suecos nos visiten de nuevo desplegando todo su potencial, que es mucho.
Crónica, fotos y vídeos: Roberto Lucas
Sala: BUT
Promotora: The Mad Note Co.
Fecha: 24-11-2017